Convivencia vacía

Somos parte de una Convivencia Vacía: ”La convivencia en mi unidad es sana porque soy la única que vivo en ella, no hay con quien interactuar, no hay ruido y por eso el ambiente es agradable”.

 Al conocer la consolidación de una encuesta realizada recientemente en Cali, liderada por RedSURI como parte de un proceso dinámico empresarial desarrollado en meses recientes, casi de inmediato supe cuál sería la temática abordada ante la posibilidad de una publicación de este tipo, ¿la razón? Una de las respuestas más contundentes (y sorpresivas) obtenidas que me condujo a plantear este interrogante:

¿Realmente hay convivencia en las unidades residenciales?

Antes de confrontar mis afirmaciones me remití al diccionario más cercano para buscar dos términos simples “convivir” y “habitar”, siendo la primera definida como “habitar en compañía de otra u otras personas” y la segunda como “vivir, morar en un lugar o en una casa”, entonces planteé como errada la respuesta de ese setenta y cinco por ciento (75%) de encuestados que contestó estar a gusto con la “convivencia” en su unidad y sus alrededores…

Partiendo de los significados antes compartidos, para que haya convivencia deben interactuar dos aspectos estructurales: espacio y personas, cosa que por lo visto no tiene claro el grupo encuestado, pues los residentes aludieron sentirse a gusto porque hay tranquilidad, lo que al final se traduce como su percepción producto de no permanecer mucho en el conjunto. Si lo leemos de otra forma, encontraríamos esta reflexión quizá más honesta y menos humana porque se está siendo menos social: ”La convivencia en mi unidad es sana porque soy la única que vivo en ella, no hay con quien interactuar, no hay ruido y por eso el ambiente es agradable”.

Y ese 25% restante de los encuestados reinterpretaría su respuesta así: “Sí hay convivencia en mi unidad solo que es negativa, porque desafortunadamente rompe con la armonía que todos buscamos (y tenemos derecho) como seres humanos de vivir felices en mi espacio y en los compartidos”.

El principal argumento que impide una sana convivencia, según refieren los residentes entrevistados, es el ruido excesivo por parte de sus vecinos.

Si vamos un poco más allá, lo anterior nos indicaría que las personas “bullosas” por lo general son personas vacías, personas que sienten la necesidad (insconciente) de llamar la atención y de recibir el reconocimiento que de pequeños no tuvieron, temerosas de autoconocerse en soledad y temerosas de conocer a otros, la mejor forma de explicarme es a través de este cuento hallado en www. .rinconpsicologia.com:

  “Un día, mientras paseaba con mi padre, se detuvo en una curva antes de llegar a una carretera vieja y desierta. Entonces me preguntó:

– ¿Además del cantar de los pájaros, el sol y el olor de las flores, percibes otra cosa hijo mío? 

Miré a mi alrededor y después de algunos segundos respondí:

– Estoy escuchando el ruido de una carreta. 

– Así es – dijo mi padre. – Se trata de una carreta vacía.

Le pregunté cómo podía saber que la carreta estaba desierta si aún no la habíamos visto.

Entonces mi padre me respondió: 

– Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, más ruido hace. 

Pasaron los años, crecí y mi padre murió. Hoy, cuando escucho a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de los demás, siendo inoportuna, presumiendo o intentando ser el centro de la atención, me parece escuchar a mi padre diciendo: ‘Cuanto más vacía la carreta, más ruido hace’.”

Finalmente, es mi deseo aclarar y atreverme a decir que, el resultado de la encuesta no solo se circunscribe a Cali, sino a cualquier parte del mundo donde habite la complejidad del ser humano.   

 Diana Lucía Muñoz

Directora de Fundación SoyMujer.co

Emprendimiento Empresarial

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One Reply to “Convivencia vacía”

  1. La convivencia viene del verbo convivir o vivir con (el otro o los demás), la convivencia se puede definir como compartir un espacio con el otro como las zonas comunes del edificio o conjunto, la escuela, el trabajo…. La constitución política de Colombia la establece como la convivencia pacifica y la solidaridad social. La buena convivencia se adquiere en el hogar, la escuela o el trabajo y es producto de las buenas relaciones que tengamos con los demás o con el otro donde se fundamenten el respeto, el dialogo y la solidaridad. La convivencia y los conflictos hacen parte de la buenas y malas relaciones que tengamos con los demás y este ultimo cuando se utiliza mecanismos violentos para reclamar derechos o supuestos derechos como sucede en propiedad horizontal donde tenemos obligaciones y el único derecho el de participar y el cual poco lo utilizamos especialmente en la asambleas o cuando conformamos el consejo de administración como consultor o asesor del administrador o el comité de convivencia. como mediador de conflictos en los multifamiliares.

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