El arte de vivir

No es  difícil imaginar que todas y cada una de nuestras relaciones interpersonales podrían mejorar. Porque son muchos los supuestos y las creencias que, basados en el miedo, destruyen  el amor y son el inevitable origen de los conflictos y sufrimiento en nuestras relaciones.

La felicidad solo puede provenir de tu interior y es el resultado de tu amor. Cuando te des cuenta de que ninguna otra persona puede hacerte feliz y que la felicidad es el resultado de tu amor, habrás conseguido la más importante de las maestrías “el arte de vivir”, solo así podrás con-vivir con las demás desarrollando lazos fundamentales, como lo son el respeto, el amor, la claridad, tolerancia, etc.

imagen tomada del diario El Heraldo

Si observamos cuánta desdicha crean los seres humanos cuando creen que no tienen amor. Son síntomas de necesitados de amor y cuando prueban una pequeña porción se convierten en personas obsesionadas con ese amor.

Son incapaces de con-vivir sin el suministrador de esa pequeña dosis diaria. Hasta perderse a sí mismas. Y permanecer en el sufrimiento indefinidamente volviéndose un problema el relacionarse de manera efectiva con los demás.

El buen “arte de vivir” nos proporciona alternativas para sanar nuestras heridas emocionales, recuperar la libertad que nos pertenece por derecho y reencontrar la alegría como parte esencial de las relaciones amorosas y llenas de respeto primero con migo mismo  después con los demás.

Por ello la calidad de tu comunicación depende de las elecciones que haces en cada momento, según las ajustes al amor o al miedo. Si te descubres en el camino del miedo, esa consciencia te ayudará a cambiar el rumbo de tu atención y adentrarte en el camino del amor y podrás iluminar a los demás.

Si eres consciente de que nadie más puede hacerte feliz y de que tu felicidad es el resultado del amor que emana de ti, llegarás a experimentar la gran maestría del  “arte de vivir”.

 

En conclusión siento que para relacionarme debo primero ver mi relación conmigo  mismo en estado de observación profunda y llena de amor con la plena intención de no hacer juicios a mí y por defecto al otro, solo de amarlo con la única consigna de que juntos compartiremos la felicidad esa que da el “arte de vivir”

Por Juan Mauricio Prieto, Mentoring de base Humana y Tecnológica, Director de Venture Academy, Aliado de RedSURI

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